En junio de 2013, Apple presentó su nueva versión de sistema operativo para dispositivos móviles: iOS7. Esta actualización trajo hasta nuestros dispositivos un cambio de look y unas cuantas funcionalidades que llevábamos esperando desde hacía tiempo.

Entre las novedades, de la que la mayoría de nosotros, me incluyo, no nos percatamos en aquel momento, tenía que ver con Bluetooth LE (Bluetooth low energy) y la bautizaron como iBeacon. En la presentación del sistema operativo, no le dedicaron mucho tiempo.

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No fue hasta el mes de diciembre que empezamos a escuchar la llamada de la selva y comenzamos a descubrir esta nueva “i” de los amigos de Cupertino. Fue, además, gracias a ellos mismos. ¿Recordáis el enorme despliegue de iBeacons que hicieron estas navidades en todas las tiendas Apple de Nueva York?

Pero, ¿qué es exactamente iBeacon?

De la misma forma que un beacon o “baliza” está emitiendo una señal de forma ininterrumpida para señalizar algo, un iBeacon hace algo parecido. Utilizando la tecnología Bluetooth LE, envía una señal consistente en tres datos (ProximityUUID, major y minor) que nuestros dispositivos con iOS7 (y Android 4.3 o superior) son capaces de captar a una distancia de hasta 50 metros (habrá que verlo en interiores). Con esa información, y varios iBeacons, ya podemos utilizarlos para su función principal, que es el posicionamiento en interiores mediante una App instalada en nuestro Smartphone.

En mi opinión, esta tecnología va a estar muy presente en nuestra vida diaria en un futuro no muy lejano. En el mundo del retail, se puede aplicar en los comercios para mejorar y analizar los hábitos de compra de los clientes, salvando, eso sí, las posibles barreras que puedan empezar a aparecer en relación a la privacidad de los usuarios. Se podrá usar en micro-pagos y sistemas de fidelización sustituyendo incluso a NFC. Y hablando de NFC, sólo un detalle: Bluetooth LE, base de iBeacon, se encuentra en todos los dispositivos modernos, mientras que NFC… no.

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En ameu8, dentro de una iniciativa interna, hicimos un concurso al que podía acceder cualquier componente de nuestro equipo. Las tecnologías sobre las que se podía trabajar incluían iBeacon, y estas fueron algunas de las posibilidades que vieron nuestros compañeros:

      • Gestión de préstamo de recursos: mediante iBeacons, se puede gestionar un inventario de recursos y saber en todo momento quién tiene en su poder un determinado objeto.
      • Vigilancia y seguridad de personas o animales: Podemos recibir una señal cuando un niño, una persona mayor, una mascota o cualquier otro “ser vivo” se aleje demasiado de un punto determinado.
      • Juegos: En combinación con tecnología multipeer, se pueden desarrollar Apps de ocio que nos permitan compartir juegos en campo abierto o en interior de edificios.

Hay más usos además de todos los mencionados. Pero estos son, sin duda, algunos de los que a buen seguro serán objeto de esta tecnología.

Aparecerán detractores, de hecho, ya lo están haciendo. Ya existen voces blogueras que insisten en que no podremos volver a comprar tranquilos, aunque no han tenido en cuenta que, para que nos interrumpan en nuestros paseos por los comercios, debemos tener una App instalada y en ejecución en nuestro Smartphone que sea capaz de captar e interpretar las señales en tiempo real. Otros creen que nuestra privacidad también se va a ver comprometida, pero sigo pensando que será nuestra voluntad la que hará que nos “vigilen” o no.

iBeacon ayudará a recoger información para mejorar las experiencias de nuestros clientes cuando estén en nuestros establecimientos. Posiblemente, hará que olvidemos a la eterna promesa del NFC. Y de lo que estoy más seguro todavía es que nos abre un amplio abanico de oportunidades tecnológicas adaptadas al mercado. No quiero recordar ahora al gran Steve Balmer riéndose de un teléfono con un solo botón…

iBeacon, la revolución del mundo del retail.

Alex L.T.