Seguro que han visto estas siglas muy a menudo en los últimos tiempos. BYOD, bring your own device o “trae tu propio dispositivo” es una política de empresa que implica que cada empleado utilice su propio equipo de trabajo (móvil, portátil, etc.) en la oficina con los recursos que la empresa le ofrece como el acceso a la red, archivos compartidos, bases de datos… COPE, corporate owned, personally enabled o “propiedad de la empresa habilitado para uso personal” es otra alternativa en la dirección opuesta en la que la compañía pone a disposición de su personal los equipos para que estos no solo los utilicen para el trabajo y que los puedan rentabilizar en su ámbito personal.

Ambas opciones tienen sus pros y sus contras así como sus adeptos y detractores. BYOD aparentemente puede ser una opción perfecta para la empresa ya que supone un ahorro significativo en equipos, debido a que es el empleado el que corre con los gastos y será también él quien decida la cantidad que está dispuesto a invertir en función de sus necesidades y posibilidades. Además, le proporciona una mayor libertad, comodidad y autonomía a la hora de desarrollar su trabajo, lo que contribuirá a una mayor productividad que por ende beneficiará a la organización. Se trata de una tendencia que ha experimentado un ascenso vertiginoso, tanto que se calcula que cerca del 90 % de los empleados de países desarrollados utiliza sus equipos personales para acceder a información de la empresa aunque compatibilicen esta política con el tradicional equipo en la oficina con uso exclusivamente corporativo. En España la cifra es mucho más reducida: en torno al 30% de los trabajadores lleva su propio equipo al trabajo.

Sin embargo, con este sistema la empresa pierde el control sobre los dispositivos lo que implica riesgos sobre la privacidad y la seguridad. Si el empleado pierde su equipo o se lo roban puede darse el caso de que información valiosa quede expuesta. Lo mismo ocurre si se conecta a una red inalámbrica poco segura o si su equipo es pirateado. Por otro lado, se hacen necesarios mayores recursos en mantenimiento y soporte debido a la diversidad de soportes y la variedad de los mismos.

Parece que COPE está ganando terreno a la anterior. La empresa adquiere y corre con los gastos de los dispositivos de sus empleados y, si bien supone una salida de dinero, al tratarse de compras ‘al por mayor’ se pueden obtener mejores precios o lograr beneficios financieros. De este modo, la corporación asume el control absoluto sobre los equipos, aunque permite que los trabajadores los personalicen o se instalen aplicaciones, por ejemplo. La ventaja de que la compañía sea propietaria es que puede bloquear los terminales o borrar la información que contienen de modo remoto en caso de pérdida, robo o de que se detecte una intrusión. Asimismo, COPE trata de aunar las necesidades de la empresa velando por su seguridad e intereses con la creación de un ambiente amigable para los empleados.

Existe una cuestión que afecta a ambas alternativas y son los límites entre lo personal y lo laboral, los datos e informaciones que se utilizan y comparten así como la propiedad y responsabilidad sobre todo ello. ¿A quién corresponde en caso de que haya una vulneración de la seguridad? ¿Donde termina lo profesional y comienza lo personal y viceversa?

En muchas empresas, cada vez es más habitual encontrar BYOD junto con la opción COPE conviviendo en armonía con el sistema tradicional en el que la empresa proporciona hardware y software para que el trabajador lo utilice exclusivamente en su quehacer laboral diario.

¿Qué modelo crees que acabará imponiéndose?

Puedes hacer tu previsión en Twitter o a través de nuestra página de FB

www.facebook.com/ameu8

@ameu8